Hace algunos años escuché esta historia, de Gabriel García Márquez, que me hizo reflexionar sobre la posición que debe adoptar el hombre a la hora de querer resolver los problemas del mundo…
“Un científico que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Así que pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.


Es curioso darnos cuenta que, muchas veces, nos pasamos la vida como esperando que algo especial suceda, como si aguardásemos la llegada de esa hada madrina de los cuentos de infancia, que con varita mágica llega volando y nos toca, dándonos con él el poder que esperábamos, la fuerza que nos faltaba para hacer algo grande o aquello que no nos atrevíamos por falta de valor.
Un hombre de la Edad Media que deambulaba por las calles de su ciudad detuvo su paseo delante de las obras de la catedral en construcción, y allí vio a tres obreros trabajando la piedra. Se acercó y les preguntó: